sábado, 15 de abril de 2017

Hasta luego 11

Nunca nos despedíamos con un adiós,
porque "hasta luego" era la única forma de prometernos que el algún punto volverían a cruzarse nuestros caminos,
aunque nunca fuera de vuelta a casa.

A veces, nuestros caminos se cruzaban en un bar,
con una copa en mano
y muchos te quieros olvidados en el cajón de mierda.

Te saludaba con media sonrisa (y mucho dolor).
Me hacía la idiota,
como si no llevara varias noches buscándote en mis conversaciones recientes.
Te miraba a los ojos y decía que todo me iba genial.
Obviaba la parte de la cama que aún estaba vacía,
y a mi corazón hecho pedazos desde que te fuiste
pegando golpetazos contra el pecho,
como si quisieras escapar;
y te sonreía.

Con la sonrisa más jodida que he puesto en mi vida.
Y tú lo sabías.

"Nunca sonríes con los ojos"
me decías cada vez que algo iba mal
como un sinónimo de "sé que algo te preocupa".

Me estabas mirando con la misma cara que lo hacías cuando sabías que te mentía.
Pero no me paraste.
No trataste de frenar todo este desastre.

Aguantaste mi sonrisa falsa y sonreíste tú también,
Como si de dos cualquieras nos tratáramos.

Aguardamos dos segundos antes de decidir separarnos de nuevo.
No dijimos palabra.
No me atreví a mirar hacia atrás por si tú te habías parado haber como me alejaba.

"Hasta luego"-susurré.


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